miércoles, 9 de abril de 2008

La vida mal aparcada (Epstein-Barr)


Todo tuvo que esperar a mi cuerpo. Aquí, a la orilla del mar, espero que mi organismo se regenere tras ingresos hospitalarios y reposos (casi) absolutos...
Últimamente mi universo se ha visto tocado por la varita oscura de la mala suerte, pero creo que todos necesitabamos hacer un alto en nuestras vidas para darnos cuenta de que vamos por el camino de la autodestrucción. Y es que la vida moderna es así de frenética, y a veces intentamos ser super hombres y super mujeres, en lugar de simples humanos, sólo para demostrarle al mundo que somos capaces de hacer todo sin dejarnos la piel en el intento.
En mi caso, pude matar el silencio, pero la palabra final que pronunció antes de exhalar su último aliento fue un virus tan silencioso como su dueño, que sin hacer ruido se ha enganchado de mí y se niega a soltarse...
Mal beso nos parta

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